Iberdrola ha solicitado permiso al Ministerio de Medio Ambiente para construir una nueva planta de producción de energía a partir de gas -ciclo combinado- en los terrenos que actualmente ocupa la central térmica de Santurtzi. El impulso a este proyecto por parte de la compañía eléctrica, que acaba de iniciar los trámites administrativos y ambientales, se produce sólo un mes y medio después de que varios de sus responsables hicieran público el inminente desmantelamiento de las turbinas que queman fuel, así como el derribo de sus dos colosales chimeneas, que se elevan a una altura de 186 y 156 metros.
El alcalde de la localidad marinera, Ricardo Ituarte, se felicitó por aquel anuncio. «Se salda una deuda histórica con este pueblo, que tanto esfuerzo ha hecho para el progreso de este país», afirmó con solemnidad. La noticia también colmó de alegría a vecinos y grupos ecologistas. Desde 1967, los residentes en el barrio de San Juan se han acostumbrado a vivir con la contaminación atmosférica, acústica y visual que genera el funcionamiento de las instalaciones. La firma presidida por Ignacio Sánchez Galán estipuló 2012 como el plazo máximo para la retirada definitiva de las viejas estructuras, cuyo inicio fue fijado para este mismo año. Sin embargo, en ningún momento habló de que otra planta iba a sustituir a la actual. Tampoco lo hizo Ituarte y es probable que la mayor parte del municipio costero se lleve ahora una sorpresa con la propuesta del gigante energético.
Lo cierto es que Iberdrola ha bautizado el proyecto con el nombre de 'Plan de sustitución de los grupos 1 y 2 de fueloil de la central térmica por el grupo 5 de ciclo combinado'. La compañía está dispuesta a invertir 400 millones de euros en un sistema de generación que, a priori, resulta menos contaminante que el fueloil. No obstante, la quema de gas natural también libera a la atmósfera gases tóxicos como el dióxido de carbono (CO2), óxidos de azufre y óxidos nitrosos. Además, la infraestructura tendría sus chimeneas. Serían dos y alcanzarían una altura de 90 metros. Su impacto visual sería menor que el de sus antecesoras, pero muchos residentes en San Juan se habían hecho a la idea de que nunca más verían estas estructuras cerca de sus casas. El día en que el alcalde anunció su desmantelamiento, la presidenta de los vecinos de la zona, Lourdes Garmendia, declaró que iba a ser «un descanso». «Nos quitan un peso de encima», celebró.
EL CORREO ha tenido acceso a la memoria del proyecto y al estudio de impacto ambiental. La iniciativa plantea construir la mayor central de producción energética de Euskadi. A los 400 MW de potencia que conserva el grupo 4 -también de gas- se unirán dos nuevas turbinas «de última generación», con una capacidad de producción de 1.143 MW, lo que contabilizaría un total de 1.543 MW. Casi tanto como la suma de la capacidad de Boroa (750 MW), en Amorebieta, y Bahía Bizkaia (800 MW), en Zierbena.
Los trámites de autorización ambiental han comenzado ya. Una copia de los planos y del estudio de impacto ambiental se encuentra en exposición pública en la Subdelegación del Gobierno en Bilbao. Los vecinos, instituciones y grupos ecologistas que no estén de acuerdo con la iniciativa podrán presentar alegaciones antes de que se cumpla el plazo máximo legal establecido de un mes. El tiempo comenzó a correr el pasado viernes.
25 años de vida útil
Según esta documentación, Iberdrola quiere que los dos nuevos módulos de la planta de Santurtzi tengan una vida útil de 25 años. La compañía prevé derribar parte de las viejas instalaciones, como la práctica totalidad de los tanques de combustible. Sin embargo, se conservarán algunos de los elementos constructivos: los enormes conductos que se emplean para tomar el agua del mar que tiene como objetivo refrigerar las turbinas, así como el emisario submarino que vierte el sobrante y los residuos a una distancia de 1,7 kilómetros mar adentro. El extremo de esta tubería se encuentra ubicado a una profundidad de 11 metros.
El estudio de impacto ambiental presentado por Iberdrola considera que el proyecto es viable desde el punto de vista ecológico. El informe estima como principales afecciones al entorno el ruido, la contaminación del aire y la de las aguas marinas. A lo largo de todo el documento, sus promotores insisten en que la tecnología del ciclo combinado es más eficiente y limpia que la que ha estado funcionando hasta ahora. No obstante, obvian que en los últimos años la quema de gasóleo ha sido muy limitada. Por ejemplo, el año pasado la vieja térmica funcionó sólo durante ocho días. Ahora, serán los expertos del Ministerio de Medio Ambiente y el Gobierno vasco los que valoren si la central cumple los requisitos legales exigidos.
Nota de prensa en relación a la información publicada hoy sobre la posible implantación de una central de ciclo combinado en Santurtzi
El alcalde de Santurtzi, Ricardo Ituarte, manifiesta su desagradable sorpresa ante la noticia aparecida en el día de hoy en un medio de comunicación en relación con la posible instalación de una planta de ciclo combinado en el solar de la térmica de Santurtzi.
“Tal y como se hizo público en diciembre, el proceso de desmantelamiento de la central térmica ha comenzado ya, pero en ningún momento se ha solicitado permiso alguno para instalar una planta de ciclo combinado en el solar que la actual central ocupa. Por ello, la noticia de hoy nos ha impactado”, ha señalado Ituarte.
Fruto de ello, esta misma mañana, el alcalde de Santurtzi se ha puesto en contacto con responsables de Iberdrola para obtener información al respecto. Por parte de la empresa eléctrica se ha manifestado que se trata de una implantación que está aún en fase de estudio, sin que haya por el momento una firme decisión de instalarla.
No obstante, habida cuenta de que se están tramitando los permisos entre el Ministerio de Medio Ambiente, el Ayuntamiento de Santurtzi va a analizar con suma atención el proyecto, tras lo cual estudiará interponer alegaciones al mismo. De forma paralela, el Ayuntamiento permanecerá muy atento ante los informes que tanto el Ministerio de Medio Ambiente como el Gobierno vasco tienen que realizar para valorar si se cumplen los requisitos legales previos para la instalación.